Cinco mujeres heridas, desgarradas por el puñal de la vida, del amor y de la muerte. Lorca riega con sangre las venas de Yerma, de Mariana, de Bernarda, de Rosita y de la madre de Bodas de Sangre. Es él el que bucea en los recovecos desnudos y primitivos de esas cinco mujeres, de sí mismo y, por supuesto, de todos nosotros porque son los espectadores activos de la tragedia los verdaderos protagonistas.